FOTOGRAFÍA


El ser humano siempre ha pecado de querer ser lo que no es. Nunca nos conformamos, o al menos no a grandes rasgos.
En los últimos tiempos, con el avance de las nuevas tecnologías y la implantación de las redes sociales a nuestro día a día, esta tendencia nuestra ha ido en aumento.
Censuramos la tristeza y rechazamos las lagrimas, no las queremos cerca. Anhelamos lo que otros tienen, y no solo en lo referente a lo material. Nos ponemos una máscara en forma de felicidad para aparentar, para mostrar solo lo mejor de nosotros, pintándonos una sonrisa, si lo vemos “necesario”, para mostrarnos al mundo.


De niños nos dan alas, nos hacen creernos capaces de todo, que cualquier cosa esta a nuestro alcance.
La vida es así, nos da la posibilidad de soñar y, dicen, que también la posibilidad de convertir esos sueños en realidad.
Creces avanzando hacia ellos en tu camino pero, te topas con las decepciones: elecciones que tienes que tomar y que influyen en el viaje de tal manera que terminarán formando parte de tí, de tu ser.
¿Derecha o izquierda? ¿Afirmativo o negativo?
¿Insisto o desisto?
A veces la realidad se come tus sueños. Bocado a bocado los engulle. Pero es también tu elección dejar que los devore.
Hay días que pienso en aquella otra yo que dejó de insistir, que no retiró el plato principal…
¿Será feliz?


Las mujeres tiene que lidiar con un velo que les ponen de pequeñas.
Muchos no lo ven, incluso a ellas mismas les cuesta notar que los llevan.
Es complicado quitárselo pues tienen tan interiorizado llevarlo por la sociedad que forma parte de su yo.
Pero a veces, por algún motivo, a cada una uno diferente, lo levantan, ven la realidad y se lo quitan. Sin él tienen que aprender a vivir de nuevo, con su nueva mirada, una nueva perspectiva. Muchas vuelven a ponerse el velo, por miedo o por tradición pero, la verdad es que nunca más verán la realidad de la misma manera.

Con los ojos cerrados y los sueños despirtos.
El elemento común en todos sus proyectos es la búsqueda del yo, y de ahí que nos encontremos con la experimentación en el autorretrato a lo largo de distintos trabajos.
Ese “Yo” nos lleva a la figura del ser humano como eje central de toda su fotografía, a través del cual se expresa la crítica a la sociedad, la disputa por conseguir los derechos y valores del día a día del ser humano y por último, la lucha que la juventud tiene para conseguir su posición y por consiguiente, conseguir sus sueños.
Todo contado a través de imágenes de ensoñación, haciendo referencia a otro espacio-tiempo, donde lo importante es el “Yo” y no lo que le rodea.

La Artistería
Flaxtl and Belin Showroom

Cuardos
«No estoy loco. Solo es que mi realidad es diferente a la tuya».

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Todo tiene un por que… pero mi preferido es «por que lo digo yo».

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